Uno de los espectáculos más cómicos en cierto sentido, y deprimentes en otro, es el del partido de Filesa y el GAL, nunca regenerado, acusando de corrupción a otros; el partido del Pacto Pro Terrorista y contra las Libertades a punto de acusar de terroristas a las víctimas directas de la ETA. De momento ya las llama extrema derecha contraria a la paz, a la paz de los asesinos y los gorrinos. Y no pasa nada. Ahí están, dominando en los medios, tan orondos.
No menos estupefaciente es oír a unos políticos de vida familiar frecuentemente desastrosa, u homosexuales militantes, pontificar sobre la sexualidad, impulsar políticas "a favor de la mujer" o "contra la violencia doméstica", derrochando dinero público y creando una multitud de cargos parasitarios. Tan felices y virtuosos todos, creando problemas y fingiendo soluciones bien remuneradas. Y tampoco pasa nada.
Nada, excepto que la corrupción, una corrupción mucho más profunda que la meramente económica, se extiende por el país como una hedionda marea de aguas fecales. De momento, eso., .Pio, ., .Pio., .
... (ver texto completo)