El presidente del Gobierno llega a su cita con la Historia antes de tiempo, desgajado de la realidad, por la escalera de atrás y en una patética soledad personal después de procurar y jactarse de la soledad de otros. Si no amaina la ola de indignación popular contra el dilálogo con ETA, reavivada este sábado por un millón de personas en Madrid bajo la lluvia y el frío, el implacable juicio de sus contemporáneos no dejará nada de Rodríguez Zapatero que sea de provecho para las generaciones venideras. ... (ver texto completo)