Jorge Arnaldo Hernández Seminario, marchó a Afganistán a cumplir con su deber. Estaba allí voluntariamente, nadie lo había obligado. Podría haberse quedado en
España, calentando una silla en cualquier cuartel de nuestro funcionarizado
ejército, pero decidió ir. Allí, los mismos que parte de Europa llama "resistencia" y apoya desde sus cavernas mediáticas, le pusieron una bomba. Acabando con su vida.
Para el Gobierno, sin duda un suceso menor. Para ellos una víctima del terrorismo, es una consecuencia
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