J.M. Aznar, en sus últimos días de gobierno, quería un sello con su foto para exaltar su despedida y conmemorar sus ocho años de presidencia. Exigió uno de altísima calidad.
Los sellos fueron diseñados, impresos y vendidos.
¡Aznar estaba feliz y radiante! Pero, en pocos días, se puso furioso al escuchar reclamaciones sobre que los sellos no se adherían a los sobres.
El presidente convocó a los responsables y ordenó que se investigase el asunto.
Se realizaron pesquisas en las oficinas ... (ver texto completo)
Los sellos fueron diseñados, impresos y vendidos.
¡Aznar estaba feliz y radiante! Pero, en pocos días, se puso furioso al escuchar reclamaciones sobre que los sellos no se adherían a los sobres.
El presidente convocó a los responsables y ordenó que se investigase el asunto.
Se realizaron pesquisas en las oficinas ... (ver texto completo)