En los pueblos y pequeñas ciudades donde se conocen todos se hace muy difícil separar el mensaje del mensajero. Con frecuencia se juzga aquél, independientemente de su valor, por la persona que lo emite. Aunque, precisando más, habría que añadir que esto suele ocurrir en todos los ámbitos de la vida en los que hay conocimiento, aunque sea superficial, de las personas. No es lo mismo oir un comentario u opinión de boca de alguien que es tu amigo o te cae muy bien que eso mismo de parte de alguien ... (ver texto completo)