Un viaje que trae la ilusión de otros viajes, los nervios de la víspera que no dejan dormir apenas, los preparativos de la maleta, los consejos de la madre: -que te portes bien, que uses el pañuelo, que te cambies de muda, que hagas caso a los tíos, que te comas lo que te pongan, que…- También la manía de consultar por cualquier motivo el viejo atlas, costumbre que se acrecentaría con el tiempo: Velilla de la Sierra, y después Arancón, y a continuación Aldealpozo, y un poco más allá Valdegeña, y ... (ver texto completo)