El cerro que vemos delante de nuestros ojos es El Cerro de la Horca de Deza. Está llano en la picota porque allí hicieron una era para trillar. A la hora de ablentar a mano, nunca faltó el aire para arrastrar la paja y los tamos. Es más; cuando se levantaba el cierzo y te pillaba trillando, te dejaba el grano limpio en la era pues se llevaba la paja al quinto pepino. El tio Ponciano creo que no llegó a tener nunca máquina, por no necesitarla.
Cuando el cerro sirvó para otros menesteres, ninguno ... (ver texto completo)
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