En Deza no se pagaba nada por echarse novia en el pueblo. Yo conocí un novio que subía a festejar cada domingo por la tarde desde Cihuela y se iba de noche oscuro a patita. Yo no comprendía como un hombre podía hacer esas cosas por amor. El caso es que lo las hice mucho más grandes. Las chicas de Deza preferían antes un amanuense o empleado que un deshace terrones o sea un labrador. Una se casó con un veterinario y varias con guardias civiles que estuvieron prestando servicio por aquí. Em cambio ... (ver texto completo)