Haciendo referencia a la señal contra la que se lanzaba —una piedra alargada o una tablilla colocada en vertical o una estaca— el juego recibió el nombre de hito y posteriormente de chito o chita. Los muchachos solían colocar las monedas de sus apuestas sobre el chito y las ganaba aquél que las derribaba o el que —una vez derribadas— colocaba su piedra o tejo más cerca. Comoquiera que a los adultos no les hacía gracia que los muchachos anduvieran metidos en apuestas con dinero, estos lo hacían a ... (ver texto completo)