Hablábamos del homo sapiens. Parece ser que esta afición a disparar en el campo contra cualquier bicho viviente es un atavismo de cuando aquellos homínidos tenían que buscarse el coscurro apedreando bichos. Aquello sí que era deporte de alto riesgo, y sin cananas, escopetas, botas camperas ni todo- terreno ad hoc. A pecho descubierto. Con un par. Y encima, a ver quien era el guapo que volvía a la cueva sin las suficientes raciones de proteínas para alimentar a toda la prole que estaría esperando ... (ver texto completo)