Somos una plaga que se rige por instintos y si no acabamos pensando como especie a unas cuantas generaciones vista, la ley de la economía nos tratará como a cualquiera de las otras especies, que tampoco no piensan. Más severamente, en realidad, porque nuestro pensamiento imperfecto nos hace ecológicamente muy agresivos sobre todo con el consumo de la energía fósil y la distribución de los recursos humanos. Disponemos de racionalidad para capturar y transformar como nunca ninguna otra especie anterior ... (ver texto completo)
A nuestro planeta tanto le da, todo esto. La buena fe de los que pretenden salvarlo es tan incuestionable, como evidente su ingenuidad. La única cosa que de verdad peligra, somos nosotros. La Tierra y la biosfera han tenido atmósferas oxidantes y reductoras, temperaturas extremadamente altas y bajas, unas especies y otras. Quien necesita esta atmósfera, este clima, las especies y los paisajes actuales somos nosotros los humanos. Si pensáramos como especie no hubieran hecho falta Cumbres como las ... (ver texto completo)