(continuación 5)
Mucha agua ha pasado bajo el puente desde que nos dejase el Burgalés, antigua sede del Numancia, en la calle de los Estudios, casi tanta como desde el adiós del Argentino, en pleno Collado, con sus cristaleras mirando a la Plaza de San Esteban, o del Plata, en la Claustrilla, del que recuerdo su pulcritud, los blancos paños colgados fuera del mostrador, y el vermú con soda y las aceitunas sin hueso. También cerró el España, cafés de la mañana y cervezas del mediodía de los funcionarios ... (ver texto completo)
Mucha agua ha pasado bajo el puente desde que nos dejase el Burgalés, antigua sede del Numancia, en la calle de los Estudios, casi tanta como desde el adiós del Argentino, en pleno Collado, con sus cristaleras mirando a la Plaza de San Esteban, o del Plata, en la Claustrilla, del que recuerdo su pulcritud, los blancos paños colgados fuera del mostrador, y el vermú con soda y las aceitunas sin hueso. También cerró el España, cafés de la mañana y cervezas del mediodía de los funcionarios ... (ver texto completo)