Cum subit illius tristissima noctis imago…. (cuando recuerdo aquella triste noche). No encuentro mejor manera de definir aquella noche de la “pingada del mayo”, pero el recuerdo, aunque triste como detallo en otro link, fue un hito en mi vida. Sé que todavía siguió esa costumbre, incluso sé también que varios de mis quintos volvieron varios años desde lejanas ciudades para colaborar, siguiendo la tradición, la noche del 30 de abril. Ignoro si siguen esa costumbre los jóvenes, y si mis viejos quintos ... (ver texto completo)
Amigo pefeval, permíteme que me dirija así, he leído con atención el relato de la pingada del mayo -con esa hermosa entrada en latín, del que uno no recuerda apenas nada de sus tiempos de bachiller- y he sentido la nostalgia de algo que no he vivido. Os imagino a los quintos de Deza en vuestros años jóvenes y no puedo por menos que envidiar cómo celebrabais estos eventos, páginas de etnología, al fin y al cabo, de unos tiempos ya idos. Sinceramente, es una gozada leer tus escritos. Un saludo.