(continuación 3)
¡Ah, los bares de mi ciudad! Desde la distancia del emigrante que partió a lejas tierras y los muchos años transcurridos os recuerdo con agrado. Acogedores lugares de tertulia y alterne; refugio y abrigo de nuestros cuerpos en los largos días de invierno; testigos cómplices de los primeros escarceos amorosos; asilo de descarriados; consuelo de afligidos; protectores y amigos… Muchos cerrasteis vuestras puertas para siempre al no poder resistir la tiranía de la modernidad, la ... (ver texto completo)
¡Ah, los bares de mi ciudad! Desde la distancia del emigrante que partió a lejas tierras y los muchos años transcurridos os recuerdo con agrado. Acogedores lugares de tertulia y alterne; refugio y abrigo de nuestros cuerpos en los largos días de invierno; testigos cómplices de los primeros escarceos amorosos; asilo de descarriados; consuelo de afligidos; protectores y amigos… Muchos cerrasteis vuestras puertas para siempre al no poder resistir la tiranía de la modernidad, la ... (ver texto completo)