Alguien dijo: “Cuanto más conozco a los humanos, más quiero a mi perro”. Yo no quiero ser extremista porque he tenido la suerte de conocer a muchísimas personas con sensibilidad suficiente como para que su amistad me resulte imprescindible; pero hoy he leído la historia de un perro llamado “Turco” que me ha impactado. Es un labrador con aspecto bonachón que, en su día, fue abandonado en Tarifa y rescatado por un grupo de militares en un campo de maniobras. Se hizo cargo de él una chica soldado, que ... (ver texto completo)