En la entrada o sea en la
puerta de este
molino, seguramente cuando se construyó, pusieron un
piedra con los datos de que se trataba de un molino, de que era su dueño cristiano y la fecha de su inauguración. A cambiar los tiempos y seguramente con motivo de una era agnóstica, tacharon la
cruz rellenándola de yeso y borraron la fecha que era un símbolo de cultura. Encima pusieron otra que nos habla claramente de los tiempos que corrían: 1892. La piedra todavía existe y se puede contemplar.