Tiene gracia que estemos tocando estas extrañezas sociales: el desconocimiento de la verdad tan natural de las cosas, esas circuntancias del progreso que, desde la misma pantalla de un televisor, les revela confusos mensajes a nuestro jardín de la infancia. Que ya algunos niños piensen que la leche sale del supermercado y que las carnes de donde se quiera poner una entidad cualquiera. No deja de ser una hipérbole narrativa de la verdad pero, por salud conceptual, deberiamos estar atentos a estos ... (ver texto completo)