Prados y cercados al borde de la carretera que en otros tiempos hicieron de eras donde trillar las gavillas y limpiar el grano.
En el interior de sus murallas hay edificios muy bellos y de gran valor arquitectónicos, como este de la imagen, lo que convierten a esta pequeña ciudad histórica en un lugar muy atractivo para el turista.
El ganado vacuno es el sustento de buena parte de las familias que habitan el lugar.
Hice el bachillerato en el instituto de Ciudad Rodrigo, siendo entonces director el mismo D. Alejandro Cuesta, fui condiscipulo del alcalde que fué de esa ciudad D. Miguel Cid Cebrian. Quizà alguien de mi edad se acuerde de mi, soy José Luis Manzano Franco
El agua tan importante para la vida cada vez es más escasa y más besaría. Cuando vemos la rivera con agua estamos viendo vida. En verano deja de fluir y su entorno se nos muestra seco.
El bar, en este pequeño pueblo como en otros muchos, es el centro social más importante de la localidad; aunque su apertura no es diaria, solo suele hacerlos los fines de semana, festivos y meses de verano, es un buen lugar para encontrar a los amigos, jugar una partida de cartas o simplemente para ver algún partido de fútbol.
Solamente lleva agua cuando llueve con abundancia en su cabecera en los términos municipales de Fuentes de Oñoro (rivera del Berrocal) y Espeja (rivera de La Mimbre) después, con la desaparición de las lluvias, su caudal mengua y acaba secándose llegado el verano, no obstante en el subsuelo el agua está presente y alimenta los pozos que hay en las márgenes para regar los huertos próximos.
Cuando el agua potable no llegaba a los domicilios y había que ir a buscarla a las fuentes públicas o a los pozos, la ropa sucia se lavaba en lugares como el de la fotografía, donde era corriente, fuera invierno o verano, ver a las mujeres arrodilladas sobre una tajuela de madera y con un lavadero del mismo material haciendo la colada. El agua procedía de la fuente al fondo de la foto conducida por una canalización de granito.
Seguramente una de las vistas más preciosas de Ciudad lo sea desde el Arrabal del Puente; desde aquí vemos la muralla medieval, el castillo ahora parador de turismo y la torre de la catedral.
Cuando se construyó la nueva escuela, este pueblo, como otros muchos de la comarca y de la España rural, ya estaba cantado que en poco tiempo los alumnos que asistirían a clase serían mínimos y que con el tiempo desaparecerían de las aulas. Vamos, que ya eran un especie en extinción. La emigración masiva del campo a la ciudad hacia mella en los pueblos; cuestión que se ha ido agravando con el descenso de la natalidad en todos los lugares.
Solo había entrado una vez en esta iglesia, hace más de 20 años de ello y ya no recordaba como era su interior. Al traspasar su puerta principal bajo la torre el pasado sábado día 15, descubrí que era una magnífica obra; de una sola nave, con arcos de cañón, sillares muy bien cortados y perfectamente colocados; su estado de conservación es muy bueno. Tiene un retablo de estilo clásico en la cabecera y otros retablos menores en capillas laterales, con numerosas imágenes. Está muy limpia y tenía muchas ... (ver texto completo)
Forman la parte principal del escudo de la ciudad. Al parecer no hay duda de su origen romano, aunque se duda si formaron parte de algún edificio de aquella época en Ciudad Rodrigo (donde no se conocen más restos de aquella etapa histórica) o proceden de algún otro lugar o colonia romana, por ejemplo del castro de Irueña.
Pueblo en el que todo transcurre apaciblemente y sus escasos habitantes, dedicados al campo, hacen sus vidas con la tranquilidad de estar lejos de los ajetreos de la civilización moderna de las ciudades. Hay un bar, pero no comercios. Todo hay que hacerlo en la cercana capital comarcal, Ciudad Rodrigo.
Son mis tías, la de la izquierda todavía vive. Ambas nacieron en Villar de Argañán. Saludos
Hacia el siglo VI a. C. los vetones, pueblo de posible origen celta o precelta, dominan el área. Se ha encontrado cerámica de tradición indígena en niveles de época romana en el corazón de la ciudad. Como resto de la cultura prerromana queda el verraco de piedra existente en el exterior del parador.