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Pateando los adoquines de la calzada que revisten los suelos del casco viejo de Pamplona me venía la sensación de pisar aquellos arrieros cantos de nuestras callejas, tan sufrido suelo que soportaban mis pies; sin duda alguna, los de esta vascona ciudad eran más descansados. Y tenía ido el presente cuando recorría las imágenes de la gente introvertida que, en Lagunilla, se acercaba y me preguntaba si yo era tal… Por estas avenidas paso muy a diario pero nadie se para a indagar quién ... (ver texto completo)
Pateando los adoquines de la calzada que revisten los suelos del casco viejo de Pamplona me venía la sensación de pisar aquellos arrieros cantos de nuestras callejas, tan sufrido suelo que soportaban mis pies; sin duda alguna, los de esta vascona ciudad eran más descansados. Y tenía ido el presente cuando recorría las imágenes de la gente introvertida que, en Lagunilla, se acercaba y me preguntaba si yo era tal… Por estas avenidas paso muy a diario pero nadie se para a indagar quién ... (ver texto completo)