La calle continuaba por una puente saltando el regato donde vivían un grupo de familias alejadas de todos los servicios que prestaba el pueblo. Aparte del huerto de la farmacia y el molino de bujetas, vivían los tejeros (mi tío Manolito y Agustín), Ángel (el Piyayo), en la parte derecha vivía la sra Casimira, el sr Recaredo cuya vivienda tenía un pozo donde mi abuela me mandaba ir a llenar el botijo de agua porque decía que era la mejor del pueblo, alguna familia de pastores, otra cuyo padre había ... (ver texto completo)