BARBADILLO (Salamanca)


Leo y Manolo en la puerta de las escuelas (foto antigua)
Uno de los personajes famosos del pueblo caracterizado por una gran filosofía de la vida era el sr Juan (el rana) que decía que el trabajo hace al hombre un espantajo. El se las apañaba en un par de meses para ganar el jornal de todo el año. Compraba un centenar de garrapos, alquilaba la montanera en tierras de Ávila (allá por Monsalupe) y tras los dos meses pasados en los montes los traía con el lustre de la buena bellota. Su mayor obra de arte no era el engorde de los cerdos si no que parecía traerlos ... (ver texto completo)
Rober: Enhorabuena por sus crónicas de los años sesenta. Martín Gómez
Uno de los personajes famosos del pueblo caracterizado por una gran filosofía de la vida era el sr Juan (el rana) que decía que el trabajo hace al hombre un espantajo. El se las apañaba en un par de meses para ganar el jornal de todo el año. Compraba un centenar de garrapos, alquilaba la montanera en tierras de Ávila (allá por Monsalupe) y tras los dos meses pasados en los montes los traía con el lustre de la buena bellota. Su mayor obra de arte no era el engorde de los cerdos si no que parecía traerlos amaestrados. Durante el corto período que los mantenía en Barbadillo recorriendo cunetas y riberas. Todos los atardeceres hacían su entrada en el pueblo por orden de jerarquía, en fila india encabezados por el más gordito, siguiendo las órdenes del sr Juan cual ejército disciplinado, sin empujones ni atropellos de unos sobre otros. De vez en cuando hacía rastrallar la tralla y con ese sonido de advertencia hacía entrar en razón a los más díscolos volviendo éstos a la formación sin necesidad de llegar a mayores. De esta manera llegaban al corral que tenía cerca de la puente chica y allí se apelotonaban todos en un concierto de ensordecedores chillidos hasta recibir la dosis de cena.
Oros protagonistas eran los maestros, el cura y el alcalde, los teníamos como autoridades doctas en la vida social cuyas opiniones eran de peso. Algunos vecinos se hacían un hueco por sus chascarrillos o forma de actuar en el quehacer cotidiano dándosele un etiquetamiento (para bien o para mal) dentro del grupo, pero la placidez del paso del tiempo ya comenzaba a verse superada por el rápido devenir del impulso económico. Las cosas ya comenzaban a no ser como antes.
Años 60 XI.
Un saludo para todos. Rober.
Los años sesenta finalizan con grandes revueltas estudiantiles que no nos afectaban. Ganamos de nuevo el festival de Eurovisión con “Vivo cantando” de Salomé pero no enganchó como el La, la, la de Massiel y Franco acuerda la prescripción de los delitos cometidos con anterioridad al 1º de abril de 1.939 con lo que algunos de los llamados “topos” salen a la luz. Son hombres que han estado ocultos desde que acabó la guerra en sótanos o cuadras por temor a ser fusilados. También designa al príncipe Juan Carlos como su sucesor un día después que el hombre pone el pie en la Luna (21 de julio). La televisión de todo el mundo muestra ese momento en el que Armstrong y Aldrin se posan en ella con su Águila quedando inmortalizado ante nuestros ojos uno de los acontecimientos más importantes de la historia humana.
También Barbadillo da un paso adelante cuando en fecha 5 de febrero del 69 se destina 76.787,56 pts para reparación de los edificios escolares, por fin alguien se ocupaba de las envejecidas escuelas. También existe una partida con fecha 31 de mayo, que subvenciona la Excma Diputación de Salamanca, para obras de lavadero por valor de 35.000 pts que se situaría detrás del molino de bujetas a los que hay que añadir, con fecha 14 de junio, el importe de 8.500 pts para desmonte y construcción del llamado Puente Chica que fueron para jornales de Jesús Sánchez, Juan Hernández y Manuel Martín, más 2.172,50 pts de material (grava, tubos, arena) con 1.843,20 pts de cemento.
Aunque el gran estirón para los labradores fue gracias al decreto 2.708/1.966 de 6 de octubre por el que se declara de utilidad pública la concentración parcelaria en la zona de Barbadillo (Salamanca) llevándose a cabo en julio del 68. Sin embargo el pueblo perdió parte de su masa común como fueron los extensos praos donde se realizaban las eras que iban desde el campo de fútbol hacia las antiguas pozas.
Años 60 X.
Una de las veces que regreso al pueblo tras esas largas estancias en tierras catalanas me asombro al notar, mejor dicho no notar el bacheo del coche de línea una vez abandonada la carretera de Ciudad Rodrigo. Nuestra carretera había sido asfaltada.
Salamanca no entra dentro de los planes de desarrollo pero a nuestro pueblo asoman aires nuevos al pairo de los sueldos que Iberduero deja colateralmente al tomar como base la estación de ferrocarril de Barbadillo y Calzada a la que llegan por medio de kilométricos trenes los cementos que servirán a la faraónica obra de Almendra. Inmensas cubetas inflaban su panza ante la ingesta del contenido de los vagones para vomitarlo en una interminable hilera de camiones que hacía las veces de hormigas llevando el producto que sería compactado en forma de presa reteniendo las aguas del Tormes. Fueron los años del maná y dinamismo del pueblo gracias a esos sueldos que dejaron los muchos obreros que en forma de pensión, comercio y bares iban desgranando en pro y beneficio de esta nueva tierra de promisión que para ellos nos convertimos. El baile tuvo su época dorada con un lleno absoluto y para las jovencitas una gran oportunidad para romper los tradicionales lazos de enlaces entre vecinos. Una simbiosis explosiva entre foráneos y oriundos que unió muchos corazones en los obligados altares eclesiásticos dando vida a nuevos hogares de dispar procedencia.
El salón de la sra Dolores transformado en discoteca por su hijo Alberto fue el epicentro de todos los alrededores, salvo Rollán que junto a Barbadillo se disputaban ser cabeza de zona. Esta rivalidad nunca llegó a ser tan enconada como la que se daba entre pitorras (Calzada de Don Diego) y candongas (Canillas de Abajo) cuyas chicas marcaban una raya en lo que consideraban la linde de sus dominios y en caso de sobrepasarla se liaban a pedradas unas con otras. Los paseos por la carretera y el baile se convierten en el centro de relación entre las pandillas de chicos y chicas a los que había que añadir esos encuentros mas o menos casuales cuando ellas iban a buscar agua al pozo o a los caños.
El pedirle a la moza que sea tu novia llevaba todo un largo proceso. Las miradas furtivas era la señal para irse apartando del grupo y comenzar los paseos en pareja que con el paso del tiempo, si la relación prosperaba el novio iba a buscarla a casa y una vez fuera del pueblo paseaban juntos cogiditos de la mano. A partir de ahí se tenía exclusividad en el baile. Después se le acompañaba a casa con la esperanza de visitar algún rincón o portal oscuro que existiese en el trayecto para robarle unos besos o darse un achuchón pues hasta el próximo domingo había pocas posibilidades de volver a verse y la espera podía hacerse larga.
Con el maná de esta década nos llega el descenso de la mortandad en todas las edades pero también desciende la natalidad, se conoce que ya se le comenzaba a coger el tranquillo a eso de los embarazos no deseados. Nuestra esperanza de vida es de 69 años para los varones y 74 para las mujeres.
Años 60 IX.
Chicos y chicas íbamos creciendo en edad y al paso que llegaban acontecimientos también nuestros juegos y canciones van quedando atrás. Juegos como: Al corro la patata, los civiles, el chicha veo, etc… se le va pasando el testigo a otras generaciones más pequeñas al igual que las canciones de: Ratón que te pilla el gato,.., Caracol col col saca los cuernos al sol.., ¿Dónde están las llaves? Matarile rile.., El tío Melitón tenía tres gatos.. Las chicas se inclinaban más por: Tengo una muñeca vestida de azul, con su sobrefalda y su canesú, o Soy la reina de los mares, ustedes lo van a ver… Aunque no nos importaba cantarlas juntos a pesar de la fuerte tendencia a educarnos por separado según nuestro sexo y así nos juntábamos para “tapar la calle que no pase nadie…” o con el Antón, Antón, Antón Pirulero…, Que llueva que llueva, la Virgen de la Cueva o Mambrú se fue a la guerra.., y un sinfín de canciones que alegró nuestra infancia en aquellos tiempos que creíamos que cuando llovía y hacía sol salía el arco del señor y cuando llovía y hacía frío salía el arco del judío.
Comenzábamos a hacernos mozuelos y aquellas que habían sido niñas con nosotros iban desprendiéndose de sus trenzas para dejarse el pelo suelto a la vez que empezaba a crecerles unos chupetines como culos de limones en los pechos. Y entre la curiosidad y los rubores se nos pasaron unos años hasta que comenzamos a ir al baile.
Mientras que nosotros salíamos del caparazón de crisálida para convertirnos en vistosas mariposas, Ernesto Guevara, el Che, con su muerte, comienza a forjar su leyenda convirtiéndose en un icono juvenil.
Al año siguiente M. Luther King es asesinado un cuatro de abril llenando de rabia al mundo de color estadounidense por haber truncado una esperanza de igualdad entre blancos y negros. Dos días después, el 6 de abril de 1.968, España entera entona su nuevo himno, Massiel gana el festival de Eurovisión con la canción “La, la, la” que junto a los Brincos con su “Sorbito de champán” y los Bravos con Black is black formarían una trilogía que perduraría muchos años en nuestras algaradas juveniles.
Años 60-VIII
La vida infantil se va desgranando entre juegos y quehaceres cotidianos, de vez en cuando las fiebres nos mantenían unos días en cama de la que salíamos mas delgados y mas altos. Las llamadas fiebres de crecimiento.
En marzo del 65 abandono el pueblo y a mis once años me veo camino de Premiá de Mar (Barcelona) junto con Gusti (el rojato), los dos iniciamos nuestros estudios en el colegio de los Hnos de la Escuelas Cristianas (La Salle). Entonces a los chicos nos mandaban a estudiar a los colegios de curas y frailes que eran los que disponían de mejores medios para ello, por allí pasamos la mayoría de los que iniciamos la aventura de las letras.
El mes de mayo pone a Salamanca en el candelero nacional merced al robo de una joyería en Madrid. Sus autores se enfrascaron en un tiroteo con la guardia civil causando una muerte. Tras una larga persecución los atracadores son detenidos en Peñaranda, entre ellos se encuentra Eleuterio Sánchez (El Lute), el quinqui más famoso de todos los tiempos. Estaba emparentado con una hija de “Los Pelos”, familia que vivió durante un tiempo en Barbadillo en la casa de los pobres, junto a la fragua del sr. Ventura.
En el plano nacional nos encontramos con XXV años de Paz, veíamos fútbol y toros por la tv, por nuestras carreteras rodaban los primeros SEAT 600 pero el éxodo del campo hacia la ciudad y al extranjero era imparable. Los emigrantes traían cosas que aquí no teníamos y queríamos tener con lo que “el vente a Alemania Pepe” era un reclamo como de canto de sirenas. La gente deja a un lado el ahorro y comienza a vivir al día, quería disfrutar y resarcirse de las privaciones pasadas iniciandose en las hipotecas por todo tipo de adelantos: muebles de formica, tresillos, gas butano, electrodomésticos, etc. Del subdesarrollo pasamos al consumismo, si bien unos antes que otros y de una manera lenta pero progresiva.
El 66, una vez acabados los turrones navideños, se inicia con un susto, debido a que un bombardero B-52 cargado con cuatro bombas termonucleares (bombas H) pierde una sobre Palomares, pueblecito de la costa andaluza que pudo ser barrido del mapa si la suerte no hubiese querido que la bomba cayese al mar. Pero en nuestra tierra fue mucho más sonada la fuga del Lute (mes de junio) que deja con un palmo de narices a los civiles que lo trasladaban al penal del Dueso. Toda una hazaña saltar del tren a 70 kmts/hora. Vino a ser capturado en una finca cercana a Valdunciel.
Agosto convierte al turismo en la primera industria nacional y pasamos a ser el tercer país más visitado tras Italia y EE. UU. Un nuevo avance tecnológico se une a los anteriores, el cassette. Los jóvenes podíamos escuchar una canción tras otras sin interrupciones.
Y en el otoño cerramos filas junto al Gobierno que nos hace sentir más patrióticos al grito de “Gibraltar español” cerrando la verja y aislando el Peñón.
Fraga Iribarne fue el encargado que el voto al “SI” en el referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado celebrado el 14 de diciembre se identificara con la paz y el “NO” con el comunismo para ello calles y plazas de ciudades y pueblos aparecen con la foto de un Franco benévolo con lo que el SI fue inmensamente mayoritario.

Años 60-VII
En el 64 aún seguimos siendo chiquillos y muy aficionados a la caza de pajarillos. Ocurre otro acontecimiento fue el fallecimiento de un anciano matrimonio con apenas cuatro días de diferencia, el de la sra Hipólita con 82 años y su marido Ceferino Camiñas de 86, éste natural de Arabayona. Vivían enfrente del sr Mauricio el cartero. El sr Ceferino contaba de su estancia en Argentina (no se si imaginaria o real) dejándonos a todos los niños con la boca abierta cuando narraba que allí había unas coles tan grandes que se ponía una vaca detrás de ellas y no se la veía.
El 20 de mayo casi medio pueblo se siente de luto al ver en directo la grave cogida que sufre, en las Ventas, uno de sus ídolos, “Manuel Benítez, el Cordobés”. Dos meses después la furia española bate a los rusos en el estadio Bernabéu por dos goles a uno, donde Marcelino pasa a formar parte de la historia por la propaganda que hace el régimen de estos acontecimientos deportivos cono si fuese una hazaña propia. Por primera vez España se alza con la copa de Europa de fútbol.
El 10 de julio, el lanzamiento de la minifalda revoluciona la mujer europea, unos años después las mocitas del pueblo las lucirán para deleite de todos los que comenzamos a despertar a la pubertad y también de los mayores que a pesar de sus críticas poco a poco claudicaron ante sus encantadoras nietas que rompieron con una rígida moral que poco a poco se desvanecía. Turismo, tele y dinero fueron piezas claves para mover la voluntad del cambio que se avecinaba.
Con el calor del verano nos llega como médico titular D. Alfredo acompañado de Dñª Adela que a pesar de la juventud de ambos aportan cinco hijos a las arcas del pueblo. También ese año se saca a concurso la plaza de alguacil. Los aspirantes habían de reunir las condiciones de: ser español, mayor de edad, vecino de esta localidad, saber leer y escribir. No padecer defecto físico ni enfermedad contagiosa y ser adicto al Movimiento Nacional. A partir de entonces los pregones y el sonido de la cornetilla corren a cargo del sr Juan.
El Ayuntamiento retoma algunos antiguos proyectos como la llegada de las aguas al pueblo. En su presupuesto de gastos da prioridad a la terminación de Obras de Abastecimiento de Aguas (iniciadas durante la República unos 33 años antes) a su cargo iría el coste del proyecto con 60.303 pts, de una caseta- transformador y tendido eléctrico por valor de 10.000 pts, jornales de obreros 8.000 pts y ampliación de cuatro caños-fuentes en el casco del pueblo 75.000 pts. También se necesitaría la construcción de unos lavaderos públicos por la desaparición de los anteriores como consecuencia del corte del manantial que se desviaría al abastecimiento de agua para el vecindario por valor de 200.000 pts. Todo ello haría un montante de 353.303 pts.
Se adjudica la obra el día de San Mateo del 64 a D. Eduardo de Castro. La fecha prevista de terminación de la misma sería el 5 de mayo de 1.965.
En el informe del perito el abastecimiento de aguas se haría captando la capa freática del arroyo situado aproximadamente a 1 Km del pueblo. Al lado de la captación nos dice que existe un lavadero que por razones de salubridad ha de ser suprimido al poner en funcionamiento el abastecimiento de aguas y que convendría proveer al pueblo de uno nuevo situado en lugar más céntrico aprovechando la existencia de agua en la población cuando se terminen las obras, esto es a fin de evitar las contaminaciones que podría producir el antiguo. La situación económica parece que no es buena y en el proyecto de abastecimiento de aguas no está prevista la sustitución del lavadero.

Años 60-VI
Entonces España era más de toros que de fútbol. En el pueblo había mucha afición y oías a los mayores el nombre de las figuras de la fiesta nacional como Bienvenida, Ordóñez, Dominguín…etc pero las grandes pasiones eran entre partidarios del Viti del que mi abuelo Juan Manuel era su mayor y máximo forofo de tal forma que cuando se referían a él lo llamaban “culiviti” y por otra parte estaban los del Cordobés con el sr. Colás (calene) a la cabeza. En su bar se reunían sus acólitos cada vez que retransmitían una corrida y de allí salían las mejores alabanzas hacia el torero como si hubiesen visto la octava maravilla del mundo.

D. José, (el cura del pueblo) nos formó un club social en el antiguo salón de baile de mi abuelo Isidro al que había dotado de una televisión y unos juegos de mesa para entretenimiento de niños y jóvenes. Con una cuota por persona de una pts al mes, daba para gasto de luz y pago del alquiler, con lo que ya teníamos garantizado el cobijo en las tardes de lluvia. Los mayores cuidaban que los más pequeños nos portásemos de una manera civilizada y viésemos la tele (siempre y cuando las pelis no tuviesen rombos).
En esas tardes de lluvia y frío donde no apetecía estar en la calle era la alternativa a la lancha de la lumbre así evitábamos que nos saliesen cabras en las piernas. También servía el Centro para reuniones y charlas a mayores o asociaciones afines a las actividades parroquiales.
Tras el concilio Vaticano II las misas se dirán en la lengua autóctona de los pueblos. Antes la oíamos en latín, lengua oficial de la iglesia, y a partir de aquí comenzamos a saber lo que rezábamos quedando atrás todos aquellos latinajos que debimos aprender los que en su día fuimos monaguillos.
Unos años más tarde, la mayoría de las iglesias se llenarán de guitarras que acompañarán los cánticos de domingos y días festivos alegrando aquel valle de lágrimas que parecía quedar atrás ante la llegada de las divisas de los emigrantes.
Nosotros, las generaciones emergentes comenzábamos a tener la perspectiva de un futuro mejor.
En el 63 ya ruedan por el pueblo 97 bicicletas cuyas marcas tenían sus refranes: Orbea, ni la compre ni la vea; B. H, especial para los baches; Mentor de todas la mejor. Con ellas va disminuyendo el número de carros. También se realiza el padrón para establecer la base imponible sobre la cual se han de pagar los impuestos de contribución territorial rústica y pecuaria siendo encabezada por la finca de Carrascal de San Benito por un valor de 161.230 pts; seguida del Gejo de Dñª Mencía por 138.468,86 pts; Terrubias con 126.361,98 y la finca de Valverde por 101.293 pts. Para que nos hagamos una idea tenemos que Estanislao López Mateos (padre del Carolo) figura con 17.479 pts y el Instituto benéfico “Gota de Leche” otras 17.546,94 pts. Veinte años antes encabeza la lista Agustín Sánchez Manzaneda con 8.795,67 pts junto con Casto Macías de Dios con 9.151,5 pts y como hacendados forasteros figura el Asilo de San Rafael, el Duque de Tamames y otros cincuenta propietarios más.
El sr. Casto fue marido de Dñª Emilia Alonso Furquet, hermana del anterior médico. Dñª Emilia era la única mujer en el pueblo que sabía tocar el piano. Muchas veces se oía sus melodías en las tardes primaverales a través de la ventana discretamente entornada sin que dejase ver su figura sentada al piano como si de una leyenda de Bécquer se tratase.
Ese año se acuña el slogan “España es diferente” y con ello nuestras carreteras, pero sobre todo la costa se llena de turistas. La aparición del biquini, las relajaciones morales de los visitantes, su colorido, forma de vida, extrañan y medio escandalizan a una sociedad amordazada. Y nosotros, pobrecitos pueblerinos españoles sin idea de que existiesen tales libertades. Entonces sí que podemos decir “la guerra ha terminado” y quedan atrás aquellas sesiones que nos daban, casi a todas horas los que en ella habían participado, pasando a hablar del escándalo que se nos avecinaba, “las suecas” que era como se llamaba a todas extranjeras.
Hay que tener en cuenta que las mujeres de los países que nos visitaban no estaban bajo la tutela de una iglesia tan restrictiva en comportamientos morales y que sus gobiernos admitían la libertad religiosa o la píldora por lo que sus costumbre eran algo más licenciosas.
Años 60-V
Esa España a la que no había llegado la electricidad existía. Hoy, para los que sois jóvenes, parece lejana, pero no es un cuento, fue una realidad cercana, como tampoco lo es el que haya cambiado tanto que sea difícilmente creíble por estas nuevas juventudes y dar como ciertos muchos recuerdos de apenas un par de generaciones anteriores. Pues éste, el de Toñín, un niño que contaba mi misma edad ha estado presente en muchos de mis cumpleaños. No eran todos pero así eran parte de esos pueblos en los que nos tocó vivir. Duros y crudos inviernos, con pocas comodidades que procurábamos paliarlas con juegos arropándonos unos a otros en medio de grandes pandillas como gorrioncillos pues en esos tiempos os puedo asegurar que la píldora antibaby no había llegado al pueblo.
Como ya os dije, radio y tv se van convirtiendo en los ojos y oídos del pueblo dejando los acontecimientos locales en un segundo plano con lo que las noticias que traen las ondas acaparan los chismes y comentarios de los nuevos intelectuales del lugar. Mientras, a los que somos peques nos toca machacar cotidianamente el camino hacia las escuelas e iniciarnos en ese esfuerzo para que el día de mañana lleguemos a ser unos “hombres de provecho”.
Don Benja y D. Felicísimo son los encargados de ejercer tan docta labor para los varones y Dñª Rosa y Dñª Rosario para las chicas. El cabás donde metíamos todos los útiles escolares era nuestro compañero de crecimiento, pizarra y pizarrín, catecismo y enciclopedia junto con el vaso para la leche en polvo que día tras día Pilar nos repartía antes del recreo.
Todos los peques solíamos ocupar un pupitre determinado durante nuestro paso por la fría pero luminosa aula magna popular. Los peores eran los cercanos a esos cristales que permanecían rotos durante casi todo el curso sin que nadie se prestase a evitar el gélido aire que por ellos se filtraba. Los desafortunados estaban pendientes más de su tiriteo que de la lección del maestro.
Una cosa común para casi todos los que íbamos a la escuela fueron las botas de goma para evitar mojarnos los pies, botas que nos las solían comprar de un número mas grande para que sirviesen más de un año. Al principio nos las apañábamos con dos o tres pares de calcetines para que al correr no se nos saliesen del pie y cuando ya nos comenzaban a hacer daño se compraban unas nuevas. A pesar de todo eran endiabladamente frías en invierno y calurosas en verano dejándonos el sudor caprichosos dibujos en nuestros pies.
Años 60-IV
Estos acontecimientos te erigían en protagonista ante toda la familia y a partir de ahora tenías que ser bueno y no mentir. De repente te rifaban todas las papeletas para ir al cielo o al infierno. Yo, por si acaso, me había metido monaguillo y uno de los primeros oficios que practiqué fue acompañar a D. José en el entierro de D. Pepe, médico titular de Barbadillo. Los alrededores de la casa estaban plagados de gentes del pueblo y otras venidas de todo el vecindario. A medida que nos acercábamos aquello se asemejaba al paso del mar Rojo por los israelitas, las gentes dejaban una hilera para que pasásemos cerrándose de nuevo a nuestras espaldas. El acompañamiento del féretro era toda una larga marcha desde el pueblo al cementerio.
En ese verano el ayuntamiento censa 175 ganados sujeto a requisa militar (caballos, mulas, asnos y bueyes) y un total de 92 carruajes de tracción animal. Mi tío Manolo tenía un macho blanco-plateado, manso, con más conocimiento que nosotros por aquella época pues jugábamos metiéndonos por debajo de su barriga y nunca nos hizo daño. El grupo perruno también era numeroso, setenta y tres canes fueron vacunados. Como vecino teníamos un pastor alemán llamado Tony que aparte de consentirnos muchas diabluras parecía estar encargado de cuidarnos.
El día que cumplo ocho años (18 de nov), la radio que mi padre había traído de Alemania daba la noticia de la muerte de un niño llamado Toñín que fallecía en la espalda de su padre en uno de esos pueblos de montaña de Burgos. Era de mi misma edad. El padre de Toñín tenía un pequeño establo alejado apenas unos cientos de metros del pueblo. Para llegar al mismo tenía que cruzar un pequeño riachuelo. El poblado carecía de luz, el invierno se mostraba en toda su crudeza y había nevado con lo que las vacas las tenía recogidas en el establo y decidió ir a ordeñarlas y echarle de comer, era cerca del anochecer. El niño quiso unirse a su padre y éste acaba llevándolo. Al pasar por el pequeño puente, el padre se da cuenta que el arroyo viene crecido y la nieve dificulta el camino con los copos que siguen cayendo. Mientras ordeña y atiende el ganado se hace noche cerrada y les sorprende una gran ventisca al regreso que apenas hace nada visible a su alrededor. Ayudado por un simple farol y azotado por el fuerte viento no es capaz de distinguir el camino de regreso al haber borrado la nieve todo vestigio del mismo. Se despista y no da con el puente y una vez tras otra choca con el arroyo. El frío es intenso y lleva cargado a su espalda al niño que se aferra a él tiritando. Tras cruzar varias veces el riachuelo y no encontrar el pequeño poblado decide regresar sobre sus pasos y refugiarse en el establo, pero la ventisca no da tregua, su hijo ya no responde a sus palabras, cuando logra encontrar el establo, Toñín ya ha muerto….
Años 60-III
El pueblo contaba con una estación de ferrocarril, alejada unos dos kms por negarse el consistorio a que pasase por el mismo “para que no matase a los niños ni a los animales”. Dos fábricas de harinas, una de los Cocas –fundada por un tal BAQUERO- y la otra de Fidel López “el Carolo” acompañada de fábrica de embutidos y laboratorio de vacunas donde las jovencitas del pueblo llegaban en bicicleta para el trabajo. Dos panaderías, la de la Adela y la de Jose (el gato). Las minas del Cubito daban jornales a obreros y especialistas en palas y camiones, y las fincas de los alrededores, bien a año completo o a temporadas ocupaban a todas las gentes del pueblo que estuviesen dispuesta a ganar el jornal.
Llega el teléfono, ese invento que nos hacía escuchar la voz de nuestros familiares desde tierras lejanas. Dña Fili (viuda de D. Benigno) era la encargada de conectar tal prodigio para que por unos momentos sintiésemos la presencia cercana del que estaba al otro lado del aparato, rompiéndose ésta al despegarlo del oído y oír el clip que interrumpía la comunicación.
Como ya os dije esta década es rompedora. En agosto del 60 se pone a la venta la píldora anticonceptiva que da la posibilidad de relaciones sexuales sin riesgo de embarazo. La mentalidad de la época no estaba preparada para tales libertades y a las autoridades católicas no les agrada ningún tipo de control de la natalidad con lo que la gresca entre partidarios y detractores está servida. Hará falta una nueva generación para que acceda a ella sin miedo a vivir en pecado mortal.
Desde 1.958 la emigración comienza a dirigirse hacia Europa a causa de la creciente prosperidad del continente. Mucha gente se agarra a ese clavo como mal menor pues el paro, trabajos temporales y los bajos sueldos podían llevar a peor callejón. Entre ellos mi padre que en 1.961 junto a otros muchos emigrantes llenaron los trenes camino de Alemania, Francia, Países Bajos…Un transistor beige claro marca PHILIS (de su primer regreso) quedó grabado en mi recuerdo, al igual que el sonido del paso del tren por los altos del ventorro en las noches de invierno cuando ya languidecía la lumbre y nos íbamos a la cama. Su sonido era el adiós de toda aquella gente que dejó el pueblo, en él padres, esposos, hijos y hermanos habían subido con unas maletas en busca de poder ofrecer una mejor oportunidad de vida a los suyos. Era como un lamento en el recuerdo de aquellos que marcharon y en la gente que desde sus casas esperaban su regreso.
El 61 nos acerca a Europa (no en sueldo) sino permitiéndosenos la jornada continua para adaptarnos a su jornada laboral iniciándose con estos nuevos horarios el pluriempleo.
El ser monaguillo te garantizaba que por ayudar a misa caería alguna pesetilla los domingos y poder comprar en el estanco o en algún comercio veinte bolas anisadas de perra chica o diez de perra gorda. También estuvo la preparación para la comunión a cargo de Rufi. Dieciocho chicos y siete chicas la tomamos el jueves de la Ascensión.
Años 60-II
LA MODERNIZACION

En los años sesenta y sobre todo en su segunda mitad comienza a llegar a casi todos los hogares del pueblo la tele, ese aparato que poco a poco irá desplazando las tertulias familiares. También las cocinas de maleta con su bombona de butano dejarán a la lumbre sin su función ancestral en la realización de las labores culinarias. En menor cantidad lavadoras semiautomáticas, que más que lavar mareaban la ropa, y neveras para conserva de alimentos que producían gran cantidad de hielo. Esta es etapa en que la forma y medios de vida con que se cuenta en los primeros años de la década apenas tiene que ver con los años finales. Años rompedores en todos los aspectos. Se inicia una ruptura con ritmos de bailes y canciones que dejan atrás a los tradicionales pasodobles, coplas y boleros de nuestros padres, impulsados por el nuevo colorido en el vestir y la influencia externa que ahora llega a espuertas a través de las ondas de la radio y de la tele. El parque de automóviles aumenta considerablemente y comienzan a circular por toda la geografía española.
Todo se inicia con esas salidas en masa de nuestros emigrantes que religiosamente mes tras mes enviaban sus dividas aliviando las resentidas economías familiares. Muchos fueron y raro era la familia que no tenía alguno de sus miembros allende de los Pirineos.
Pero quedémonos en el pueblo tratando de dar una pincelada a esos recuerdos infantiles. A poco que nos esforcemos es fácil recordar las crecidas periódicas de la Puente Chica causando estragos en las casas cercana como en la de la Sra Damiana (los que rondamos los sesenta nos acordamos bien de ellas) dichas crecidas dejaba el pueblo dividido en dos, los que vivían entre las dos puentes debían esperar a que las aguas bajasen su caudal para acudir a los comercios o comprar el pan y no digamos si los niños querían acudir a la escuela tenían que ser pasados a la costilla de algún adulto.
Anteriormente y durante estos años se mantuvieron muchos oficios en el pueblo, como varias herrerías y carpinterías (Ventura, Ramón el Pimporea, -la de Quico que estaba cerca del comercio de la Guti y la fragua que se hallaba en la plaza ya habían dejado de ejercer- el taller del Sr. Manolo y Torano), tejares, entonces funcionaban el de mi tio Manolito y el de Agustín el de la Sagrada, aunque también conocimos los del Cano que estaban entre la fábrica de harinas y la casa del Sr. Resti justo donde hoy se inicia la carretera de circunvalación. Otro tejar se hallaba en el recinto del taller (era del tío Probare), el Sr. Domingo (el Cristino) tuvo uno junto a las escuelas, el que había en el camino de los huertos era conocido como el de bujetas. Amén de otros oficios como zapateros (Cipria, el Mudo, Nenita, Mateo) comercios (el de la plaza, el de la sra. Elvira, el del sr. Beli, el del estanco, la Guti, la Sra Anita, Sr Amaro). La frutería-pescadería de Avelino y el Sr. Angel –cacharrero- con todo tipo de ollas, pucheros, cazuelas y en Reyes JUGUETES. Bares, un montón. Se llegó a contar durante unos años con dos salones de bailes. También existía farmacia, médico, practicante, carboneros, barberos, maestros, cura, etc.. Todo ello queda reflejado en el censo que el ayuntamiento hace en el año 62 sobre profesiones de las gentes del pueblo, encabezada por la de obrero agrícola y seguida por la de agricultor y obrero industrial. Aún quedaban 44 carboneros, cinco pastores y un pordiosero que se llamaba Martín Caramanzana Carranza, afincado en nuestra vecindad. Ocasionalmente nos visitaba desde Canillas otro pedigüeño conocido por el nombre de “el Oso” y muy esporádicamente un borrachillo al que seguíamos un coro de chiquillos llamándolo “pepechurra”.
Años 60-I
El grano era llevado a las paneras, al molino o al silo. La paja se llevaba a los pajares en los cuales era introducida por un ventanuco. Uno subido en el carro, encima de la paja iba hostigando por el ventanuco y otro dentro del pajar con un pañuelo atado al cuello tapándose la boca y nariz para no aspirar aquel polvillo asfixiante iba esparciendo con la brienda la paja por todo el recinto a la vez que se iba “ahollando” para que quedase apretada y cupiese más.
Esta paja servía tanto para comida y cama de los animales o para la lumbre. El trabajo de verano era muy duro tanto por la longitud de sus jornadas como por lo rústico del mismo, la fuerza o la habilidad en las tareas no estaban hechas ni para manos finas ni para cuerpos quejingones. La necesidad endurecía los músculos y era suficiente pa tirar palante.
El Servicio Nacional de Trigo era el encargado de recoger todo tipo de grano a precio tasado. El “silo” estaba y sigue estando ubicado en la carretera de Salamanca-Ciudad Rodrigo junto a la estación de ferrocarril.

En eso años había una gran masificación en las aulas con periodos intermitentes de abandono por parte de algunos escolares para ayudar a la economía familiar en trabajos agrícolas o cuidar el ganado, las niñas quedando a cargo de sus hermanos pequeños mientras sus padres trabajan. Esto era muy frecuente, más frecuente de lo que hoy día los niños y jóvenes se pueden imaginar, tan solo que entonces se hacía por necesidad.

Años 50. XI. Rober.
Por regla general el primer viaje se hacía antes del alba, un segundo viaje pasaba por el pueblo cuando este había despertado. Según iba la carga, era objeto de admiración y orgullo para los que habían realizado la faena y otras veces si la carga se hacía hacia un lado, eso era motivo de chanza y desprestigio. Bajo estos carros solía colgar un cesto donde llevaban el botijo (con agua fresca) para saciar la sed y donde cabía si fuera menester el almuerzo. Llevado los carros a las eras eran descargados formando un círculo con los haces, acumulando el bálago de la manera más uniforme posible. Posteriormente se iniciaba la trilla, tanto mulas como bueyes eran dirigidos en derredor arrastrando el trillo de forma cansina hasta la hora de comer en que se le daba descanso a los animales. A medida que el trillo iba haciendo su oficio, se tornaba el bálago dándole varias pasadas hasta que quedaba suelto el grano de la paja y ésta reducida a trozos pequeños.
La mejor trilla se realizaba con mulos (son más rápidas). En los trillos también se llevaba una pala y atentos a las necesidades de los animales para que en un momento dado evitar que sus deposiciones no se mezclasen con lo que se estaba trillando.
Los trillos estaban formados por unas plataformas de madera, curvada en la parte delantera y con trozos de pedernal encajados en una de sus caras con los cuales se cortaban la paja y se separaba el grano. A las mulas mientras trillaban se les solía poner un bozal para que no se parasen a comer. El “soo” y el “arre” lo entendían todas las caballerías y cuando eso no bastaba se le arreaba un trallazo a las mulas o se picaba con la hijá a los bueyes.
Acabada la trilla, se enganchaba las mulas a la cambiza con la que se arrastraba todo el círculo hasta lograr un montón en forma de barra, lo que se llamaba “hacer la parva”.
A veces para evitar el robo de haces o grano se dormía en las eras en tenadas construidas al efecto donde se guardaban los aperos.
Las jornadas de verano eran largas bajo las inclemencias del tiempo, calor asfixiante o tormentas. Campesinos y criados adecuaban el trabajo de la jornada al capricho del tiempo, así ocurría cuando había que limpiar la parva, esperar a que soplase el viento y este no parase dejándoles con la faena a medias.
El espigar se hacía una vez que se habían llevado los haces de las tierras, había que ir temprano a recoger las cabezas de espigas que quedaban en el suelo, normalmente eran mujeres y niños los que realizaban esta labor y servía para ayuda de comida para las gallinas y si eran garbanzos, como refuerzo a la despensa de la casa pues en aquellos años de necesidad todo era bienvenido y no se andaba con miramientos al esfuerzo requerido.
La limpia se realizaba con la “brienda” o bieldo. Echando al aire y con gran paciencia y ayuda del viento se lograba separar el grano de la paja, a veces se necesitaban varias pasadas hasta que se conseguía tener una limpia de grano aceptable. Los montones de grano (muelo) se recogían mediante una media a la que se le pasaba un rasero y se metía en sacos o costales todos de pesos aproximados.

Años 50. X. Rober
Entonces, la tierra se preparaba al comienzo del otoño llevando el estiércol desde los muradales que día a día se habían ido engrosando junto a los corrales, portado hasta las tierras se hacían montones que luego se desparramaban por la parcela con la ayuda de una horca tridente o un arpón. Para la siembra se valían de un costal a modo de fardel que se colgaba en bandolera, el labrador iba robando la semilla puñado a puñado, esparciendo el grano con ritmo acompasado. Una vez realizada la siembra, con una especie de rastrillo tirado por el mulo o los bueyes se tapaba la simiente. Las lluvias eran decisivas para que se iniciase una buena cosecha.
Hombres y animales solían madrugar para realizar las faenas, tan solo se paraba para descansar durante el desayuno o comida. A las mulas se les solía colgar del cuello un saco que hacía las veces de pesebre. Se regresaba al atardecer y una vez desenganchados los animales de los aperos se les llevaba al regato a beber agua o en las casas donde había pozo se les surtía para saciar la sed a base de herradas llenando los pilones.
Desde la Edad Media hasta mediados del pasado siglo los años fueron como una eterna cadena de rutinas cíclicas: arar, sembrar y recoger, siempre con la mirada puesta en los cielos que al fin y al cabo era de quien dependía la bondad de las cosechas.
La siega comenzaba a últimos de junio o primeros de julio. Deporte altamente recomendado para doblar el espinazo. Este oficio se vio reemplazado por las segadoras “AJURIA” tirada por mulas y “ALPUEMA” de aspas que iban metiendo la mies hacia el peine que era el encargado de ir segando, quedando los haces ya atados.
Anteriormente se formaban cuadrillas de segadores, tanto por gentes del pueblo como por serranos y gallegos venidos de fuera. Se trabajaba de sol a sol con descanso en las horas de más calor para la siesta.
El acarreo se realizaba mediante carro con redes y baluartes o con estacones según hubiese que llevar a la era haces o gavillas. Uno daba los haces con la tornadura (horca larga con solo dos picos) o las gavillas y el otro colocaba en el caro.

Años 50. IX. Rober