Sí, Manchega. Yo también fui uno de esos niños que mencionas. Esos que jugaban y merodeaban por la zona más baja del pueblo, por La Lisea, El Pasil y sus alrededores. Era un sitio favorito, casi mágico para muchos de nosotros y en el que pasábamos mucho de nuestro tiempo libre. Tiempo que, a veces, hurtábamos a nuestras tareas escolares y "deberes familiares" (teníamos que llevar y traer vacas a los prados, ordeñar, ir a regar...). Seguro que muchos de vosotros sabéis de lo que hablo y recordáis ... (ver texto completo)