La poesía es siempre un acto de paz. El poeta nace de la paz como el
pan nace de la harina.
Sirve para distribuir las
flores del mañana e ir galopando en el viento sobre el
caballo de la
lluvia. Para abrir cajones, llenar platos, destapar versos y botellas, vigilias, madrugadas y retratos, hasta que alguna vez si ya no somos, si ya no vamos ni venimos, estemos juntos, extrañamente confundidos, sirviéndole a la vida. (Poesía, Sociedad Anónima). (fragmento)
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