Los que obran bien
Son los únicos que pueden aspirar
En la vida a la felicidad.

Aristóteles.
COLOFóN

Luz...
Cuando mis lágrimas te alcancen
La función de mis ojos
Ya no será llorar,
Sino ver.

León Felipe.
La fuga inútil

El agua del río va huyendo de sí misma:
Tiene miedo de su eternidad.

Dulce maría loynaz.
MIEL IMPREVISTA

Volvió la abeja a mi rosal.
Le dije:
--Es tarde para mieles; aún me dura
El invierno.
Volvió la abeja...
...Elije
--le dije—otra dulzura, otra frescura
Inocente...
(Era la abeja oscura
Y se obstinaba en la corola hueca...)
¡Clavó su sed sobre la rosa seca!...
Y se me fue cargada de dulzura...
(Dulce María Loynaz).
LA NIEVE

La nieve es el agua cansada
De correr...
La nieve es el agua
Detenida un instante –agua en un punto.
El agua ya sin tiempo y sin distancia.
(Dulce María Loynaz).
Todo el mundo lo sabe (A J. M. Caballero Bonald)

De tarde en tarde el cielo está que arde.
En el jardín la luz declina rosa
Rosae, y la fuente rumorosa
Conjuga en el silencio de la tarde

El presente de un verbo evanescente
Que articula el mañana y el ayer.
“Todo lo que ya fue volverá a ser”,
Murmura el cuento claro de la fuente.

El cuento de la fuente ees eso: un cuento.
Quemó el cielo la luz en la que ardía,
Y el día se deshizo en un memento

Homo: humo, ceniza, lejanía.
Eso ... (ver texto completo)
Ni la mejor foto puede mostrar la sensación mágica que se experiemnta en este bello claustro del monasterio. Es silencio, es paz, es misterio...
La entrada a la sala capitular tiene otra sabor si en la foto se puede ver una hermana que camina. Porque los monasterios no son lugares muertos para visitantes deseosos de ver obras de arte. Estos pasillos tienen vida sobre todo cuando las monjas pasean por ellos, entre cánticos y rezos. Es una pena que no podamos ver esos momentos llenos de calor humano y sentido religioso.
Parece que uno vuelve a tiempos remotos, cuando tiene ocasión de entrar en este lugar. El silencio que todo lo envuelve nos descubre otro mundo lleno de serenidad y misterio, en el que uno se encuentra en paz consigo mismo.
Uno de los encantos que tiene el valle de la Ojeda es que al perderse por el campo, cuando uno menos piensa, nos sorprende rincones como este que justifican el paseo. La cámara de fotos ayudará a recordar el momento mágico, que siempre será diferente.
En esta foto se puede ver la iglesia en su conjunto, destacando sobre un pequeño promontorio.
Una foto más del edificio más importante del pueblo, la iglesia, con su hermosa espadaña.
Es una foto de postal, imagen poco conocida para gente de paso.
Yugo. (Del lat. Iugum).
1. M. Instrumento de madera al cual, formando yunta, se uncen por el cuello las mulas, o por la cabeza o el cuello, los bueyes, y en el que va sujeta la lanza o pértigo del carro, el timón del arado, etc.
“Nunca te entregues ni te apartes
Junto al camino nunca digas
No puedo más y aquí me quedo”.