Con este recuerdo a San Blas y su tortilla me hace pensar en aquella excursión a Zorita año tras año, siempre con un frío terrible, el valor de sentarnos en las eras a comer aquella rica tortilla de chorizo hecha con tanto amor de todas nuestras madres, por la mañana el haber ido a misa con el paquete de galletas (tostadas de palacios), el paquete de chocolata Mata, algún que otro caramelo de la señora Nati y un tarrito de miel de casa Manuel, para que lo bendijera Don Félix y así cuando padecieramos ... (ver texto completo)