Yo recuerdo que al lado de mi casa, mi tío Luis tenía el almacén de los productos que vendía en la tienda y por los pueblos con el camión. Miguel, el hermano de Fito el taxista, y yo lo pasábamos a cántaras y la verdad es que, sobre todo al principio, era bastante costoso porque pesaban mucho y cuando soltabas la cuerda (era el único precinto que tenían) se te podía salir un buen chorro. Luego la justificación de esa pérdida solía tener poca credibilidad. A mi me parecían que eran de piel de cerdo, ... (ver texto completo)