Perdona que me haya olvidado de ti, rectifico y pido disculpas. Gracias por el mensaje que me enviaste ayer, me causó una gran alegría de ver que todavía recuerdas los momentos aquellos en la biblioteca, de la gente que nos juntábamos allí, personas que ya no están entre nosotros. Recuerdo con especial cariño a Piedad Gutiérrez una persona de trato muy agradable y que siempre estaba de buen humor. Dale un abrazo muy fuerte de mi parte a Dorita, a la que alguna vez he visto en el periodico en razón ... (ver texto completo)