Para encontrar ahora crónicas tan cuidadas en el texto hay que rebuscar entre los colaboradores de algunos periódicos. Se leen solas, no aburren, saben de lo que hablan y de quien hablan, realzan los detalles sin pasiones y parecen adornadas simplemente repitiendo pocas palabras. Esto es saber utilizar la lengua y el periódico se llamaba GOL. Estos no conocían el COPIA/PEGA, estos pensaban y contaban las cosas, parece que escribían en colores. Una gozada.
Félix, totalmente de acuerdo con todo lo que dices, pero mira que es dificultoso realzar los detalles sin pasiones cuando el tema es Herrera.
Allá, por los años 80, en plena
juventud, compartíamos largas veladas con
amigos en las que no era casual que se hablara de las excelencias de Herrera, cuidad ensalzada por mi primo Julio Enrique y por mí hasta quedarnos en soledad.
Con frecuencia cometíamos la gran torpeza de establecer comparaciones con otras localidades vinculadas con los allí presentes
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