Hace ya muchos años, en la década de los cincuenta, y quizá antes y después, se acostumbraba en Herrera y
posiblemente en otros
pueblos, respigar. Esto es, ir a las tierras donde ya se había segado y acarreado, a
recoger las espigas que habían quedado por el suelo. Se madrugaba bastante para evitar el calor. Era una
labor que normalmente, lo realizaba las mujeres. Provistas de un saco, entraban en las tierras donde ya no
había "morenas" y cogían todas las espigas que podían, y regresar a
casa ... (ver texto completo)