Por añadir un toque más internacional a los sabores de Herrera. Nunca falta en casa una tableta de chocolate Mata pero lo mejor de todo es que cuando mi prima Soraya vivía en América y nos visitaba en Madrid, siempre le regalábamos una. Yo pensaba que quizás a los hijos de mi prima, por ser americanos, no les gustaría tanto como a nosotros, pero me llevé una sorpresa al saber que a Laura, su hija, le encantaba. Tanto es así que siempre nos pedían chocolate Mata. Ahora Laura, ya no vive en Estados ... (ver texto completo)