
Numerosas
cuevas dan testimonio de asentamientos Magdalenienses.
Época: Paleolítico Superior.
Inicio: Año 15000 A.C.
Existen indicios de varios Castros preromanos "Vadinienses".
Uno en el paraje denominado "La
Canalina". En el Archivo de la
Catedral de
León está documentado, y en el
Museo Diocesano depositados diversos objetos encontrados en él. Dicho castro es
muralla y
refugio de los Castros de Mental. En el mismo paraje hay resto de la "Calzada
Romana", la cual asciende hasta allí a traves del
puente romano de "
Villaescusa" que cruza el Céa.
Otro en el "
Campo-
Santo" de
Morgovejo, el cual es el mejor conservado de la provincia de León.
Hay restos de un "Hibernum" de una legión romana en la Collada Valdehaya y
Bustraniego, posiblemente de entre el 26 al 22 A.C.
Existe un ara de una
antigua ermita, con una inscripción de hace más de mil años.
El 23 de
Junio del año 893, fue consagrada la primera
iglesia del
pueblo de Morgovejo (Ermita del Campo){VIII KALENDAS IVLI ERA DCCCCXXXI (NOVENAS CALENDAS DE
JULIO DE
LA ERA 931) - ERA HISPÁNICA AÑO 931. menos (-) 38 años = AÑO 893 ERA DE LA ENCARNACION).
(Copio a continuacion lo que don
Manuel Goméz Moreno en su CATALOGO
MONUMENTAL DE LA PROVINCIA DE LEÓN, León 1979, edicion facsimil del publicado en 1925, de Editorial Nebrija, página 135 dice:
"MORGOVEJO. Es pueblo de la
Montaña, no visitado por mi. Conserva una inscripcion en su iglesia, correspondiente a un ara, sin duda, cuya copia me comunica D. Miguel Bravo. Dice:
[P]OSITVS EST HIC RELIQVIARIVS SCOR COSME.
E DAMIANI VIIII KLDS IVLI ERA DCCCCXXX.
ET FVIT RESTVRATA IN ERA DCCCCLXXXII.
EMILIANVS PRS FCT.
ET RESTORAVIT ILLA PELAIS EPI.
SCVPVS.
La restauración de tal relicaro se da por hecha en 944; pero este año no conviene con ninguno de los Pelayos obispos conocidos. El tipo de letra si corresponde a entonces."
Existió una de las más importantes Preceptorias de Latin y Humanidades de la montaña
leonesa. Fué fundada en
Octubre de 1880 y funcionó hasta mediados del
siglo XX.
PERSONAJES ILUSTRES:
Beato Juan de Prado Díez
Morgovejo le da ilustre cuna en 1.563
Estudio en la universidad de
Salamanca, la cual abandona para ordenarse sacerdote con los
Hermanos Menores Franciscanos en el año 1.584, en los años posteriores ejerce su apostolado como buen orador y afamado Teólogo, forma parte de las polémicas sobre la
inmaculada, no librándose de las mismas y obteniendo la divina estabilidad e inocencia hasta 1.610.
Guardián y protector de numerosos
conventos fue
maestro del noviciado, por sus meritos es nombrado gobernador de la erigida provincia franciscana de
San Diego en 1.620, a partir de aquí su destino seria claro, la restauración de la misión Franciscana presente en
Marruecos desde 1.219, año en que son martirizados en Marrakech los primeros franciscanos.
Habiendo obtenido salvoconducto del rey de Marruecos Abdal-Mahk y nombrado por el Papa
Urbano VIII como Precepto Apostólico, parte de
Cádiz hacia Marruecos en el año 1.630 para restaurar la misión Franciscana, tras ejercer su ministerio en Mazagan, en Azagan es arrestado por las autoridades
locales lo cual no sirvió para acallar su
mensaje por el cual fue duramente castigado y sometido a flagelación y friegas con sal nitrada, llevado a Marrakech ante el sultán Mulay al Walid, tras interrogatorio publico fue condenado a la
hoguera en 1.631, donde hicieron falta saetas y un gran testarazo para
acabar con su fé.
Beatificado el 24 de Mayo de 1.728 por el pontífice Benedicto XIII, en reconocimiento oficial de su martirio “in odium fídei”.
Exsúrge, Dómine, ádjuva nos, et líbera nos propter nomen tuum.
Deus, áuribus nostris audívimus: patres nostris annuntiavérunt nobis.
Glória Patri.
Exsúrge.
José Rodríguez Borregán.
Nació en Morgovejo en 1908, ecónomo de Chozas de
Arriba, desaparecido en Comillas (
Cantabria) el 22 de
Diciembre de 1.936.
“In die judícii, líbera, Peccatóres, te rogámus, audi nos.”.
CAZADORES.
Cazadores famosos, del lugar y tiempo, fueron:
PEDRO DE CASTRO.
Tenía una perra sabuesa que, ni con oro, se le pudiera pagar; una verdadera joya para toda clase de pelo, sobre todo de jabalí, con la ayuda de la cual consiguió varias piezas el sólo, con buen ojo y una muy mimada escopeta de 2
caños la cual, después de muchos años en su poder, brillaba como la plata.
FAUSTO REYERO.
Hombre para toda clase de
caza de pelo y pluma. La caza de perdiz al vuelo era su hobby y sería muy rara la que escapara sin dar con sus huesos en el suelo.
TEODORO DE CASTRO.
Sobrino de los dos anteriores. Quizás el más completo que se conociera por el lugar; yo le acompañé, tanto en caza como en
pesca, muchas veces y teníamos una gran
amistad, además de ser
primos a causa de contraer
matrimonio con una prima mía, por lo que, desde mis comienzos y muy
joven, le acompañé muchas veces. Él me tenía su aprecio por mi mucha afición, dándome muchos y buenos consejos al respecto. Empezó muy joven, igual que yo con 14 años ya me sabía todos los
rincones del término porque además era un andarín incansable.
MÁXIMO ESPADAS.
Hermano mío. El más
famoso andarín del contorno, al que nadie, con grandes
nevadas, logró seguir; su zancada y destreza en
nieve fue terror de pequeños jabalíes a los que daba alcance y que, sin necesidad de usar el arma, remataba a golpes unas veces, y, otras, como en el caso de Valdehoyo, que a causa de la mucha inclinación del terreno cogió por sus traseras y, sin dejarles reaccionar y a gran velocidad, arrastró
monte abajo, hasta donde llegaban sus
compañeros, primos en este caso: Agustín Espadas y Martiniano Díez, que se encargaron de rematar. Me lo contó varias veces mi
primo Martiniano poniéndole en lo más alto. Casos como estos, y mayores, se podrían, de él, contar a docenas.
FELIPE GONZÁLEZ.
Muy experto en la caza del corzo a causa de haber sido
pastor de
merinas y logrado
cazar muchos rebecos por los
Picos de Europa, cuyos andares debía conocer a la perfección. Le gustaba mucho la espera del zorro por la
noche, acompañado por su cuñado Domingo, unas veces, o por mi
padre, otras; los dos eran tíos carnales míos al haber contraído matrimonio con dos hermanas de mi padre. Este Felipe era, además, el preparador del guiso de la caza, como verdadero maestro, ya que lo hizo muchas veces en la majada cuando era pastor.
JUSTO GUTIÉRREZ.
Experto en la caza de la garduña. Gran conocedor de los llamados puestos: dónde había que colocar a los buenos tiradores, por conocer los lugares que, en su huida, recorrerían, ya fuera jabalí, lobo, o raposo, en cuyo caso variaba el lugar. Hombre animoso que en los momentos de decaimiento hacía cobrar nuevos áni-mos, que a veces resultaban verdaderos éxitos.
Vecino nuestro, yo, al correr el tiempo, le acompañé muchas veces; del que aprendí muchas cosas en conocimiento de
huellas de toda especie de caza así como los lugares donde se les podía esperar de sentado cuando por otras personas eran perseguidos.
RAFAEL DE CASTRO.
Primo del anterior y de parecidas características, pues no en vano habían practicado este
arte en compañía de sus
padres: Cecílio el uno y Miguel el otro, desde muy
jóvenes.
Habría que prolongar más la lista de famosos, pero se haría demasiado
larga. No, por ello, está en mi ánimo quitar valor a los Ángel Espadas, Martiniano Díez, Valentín
Vegas, pues, los que serían más conocidos después, todavía éramos unos
niños.