LA ERA TENDIDA
Mientras las mujeres preparaban los ramos con la paja mojada del cuelmo para atar los fejes del bálago, los majadores tendían la era. La fegina iba dando los manojos, mostrando su vientre hueco al avance de la operación. Por fin, socavado el fundamento, se inclinaba, como si tratase de ocultar el desgarro. Por último, se derrumbaba y rodaban los manojos. Los majadores celebraban el derribo del coloso con ¡ijujús! Y brincos. No siempre era así. A veces el rito quedaba truncado, ... (ver texto completo)
Mientras las mujeres preparaban los ramos con la paja mojada del cuelmo para atar los fejes del bálago, los majadores tendían la era. La fegina iba dando los manojos, mostrando su vientre hueco al avance de la operación. Por fin, socavado el fundamento, se inclinaba, como si tratase de ocultar el desgarro. Por último, se derrumbaba y rodaban los manojos. Los majadores celebraban el derribo del coloso con ¡ijujús! Y brincos. No siempre era así. A veces el rito quedaba truncado, ... (ver texto completo)