EL MUÑECO DE MADERA. Cada mañana que pasaba delante del escaparate de la juguetería, solo tenia ojos para aquel muñeco de madera que parecía saludarlo a el. Era lo que mas deseaba en el mundo, pero era carísimo. Un dia, el dueño de la
tienda lo vio, con la nariz pegada al cristal y le pregunto que le gustaba tanto. El sintió mucha vergüenza y salio corriendo. En las siguientes semanas cambio su itinerario habitual y, cuando volvió a pararse ante la juguetería, el muñeco ya no estaba allí. Jamas podría
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