Lo que mas se recordaba en la venta de Aguasmestas era a los arrieros del chaleco dorado. Los arrieros dormían en la cuadra o en el pajar, sobre las mantas que siempre llevaban encima o entre ellas cuando el frio apretaba y con las albardas o la silla de montar de cabezal. La moza de la venta –creo que era de Cornombre- dormía en la cocina, sobre el ancho banco bien mullido, detrás de la mesa. Uno de los arrieros había echado el ojo a la moza, así que una noche, muy pagado de su suerte, fue derecho ... (ver texto completo)