Huele a leña de pino resinero (pinus pinaster) en llamas; el humo blanquecino se acerca a los cielos hermosillanos y emerge haciéndose un hueco en el cielo azul. Los montes de Cornudilla están ardiendo. Las piñas explotan y salen despedidas a cientos de metros, formando nuevos fuegos. Oscuridad, calor y humo sofocante. El aire es irrespirable, todo crepita y cruje. Las llamas se columpian en el aire y como miles de culebras serpentean por los suelos.
Nada queda a salvo del voraz fuego: animales ... (ver texto completo)
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