Félix, ¿por qué será que esas cosas no se olvidan? En mi casa siempre había un botellón con guindas en orujo. Mi hermana Rosi y yo, teníamos verdadera afición a "pescarlas" con una aguja de punto y por supuesto a degustarlas después. ¡Que ricas! Aunque al rechupetearlas nos hiciesen guiñar un ojo.....
Entre la Quina San Clemente y las guindas, no sé yo como hemos salido tan abstemias.
Entre la Quina San Clemente y las guindas, no sé yo como hemos salido tan abstemias.
Abstemia, serás tú, Chus. Que lo que más me gustaba (y me sigue gustando) en casa de mi tía Juli a la hora de comer, es que ponía el porrón encima de la mesa y ¡hala, todos los chiguitos como locos a beber!
Mi madre la regañaba porque decía que luego íbamos al colegio dando esessss........
Como bien dices, han cambiado mucho los tiempos.....
Mi madre la regañaba porque decía que luego íbamos al colegio dando esessss........
Como bien dices, han cambiado mucho los tiempos.....