Otra mañanita de niebla y luego, otra tarde de paseo, que en cuanto te descuidas vienes de noche a casa. Así que no hay que descuidar el chaleco refractante, para que se me vea bien y no me atropellen los tractores o vehículos varios. Como ayer que me fui a Rabé de las Calzadas, a por mis últimas almendras, ninguna amarga. Son almendras como pocas pero hay que cogerlas, luego, cascarlas, pelarlas y tostarlas con un golpe de calor y algo de sal. Desde el último pleno, nos vamos comiendo ya dos tandas, ... (ver texto completo)