Este es el señor Maudilio, mi abuelo. Como recuerda Arambol con el suyo, el mío era también muy hábil liando el caldo. No se si se aprecia en la foto, pero llevaba siempre "pegado" el cigarrillo a la comisura de su boca permanentemente, incluso apagado y cuando se daba cuenta, lo volvía a encender con el chisquero. Era otra habilidad, que no se le cayese de la boca. En esta foto aparece con su mayor tesoro, su huerto de la Jericó, cuidado y atendido con el esmero y la dedicación que ya hemos descrito ... (ver texto completo)
Lydia, me ha gustado leer el comentario referente a tu abuelo, ¡qué gran amor propio tenían todos ellos para desarrollar muy bien su trabajo! y ¡qué felices se sentían de ello!. Una pena como dices, que tanta sabiduría y añado yo, honestidad, de esas personas que nos precedieron, que por desgracia, se vayan olvidando en estos tiempos que nos están tocando vivir, en lo que todo vale. Un abrazo.