El hombre se tiró de los pelos al ver que por su avaricia había perdido a un compañero fiel y útil, y mientras el pollino moría, el viejo iba diciendo:
-No es la piel lo que hace temible al león.
Este, al ver acercarse a tanta gente lanzó un sonoro rebuzno que descubrió a los campesinos su disfraz, y que tuvo además por consecuencia irritarlos mucho más. En un momento cayeron todos sobre él y lo molieron a palos de tal manera, que cuando al fin el mercader logró rescatarlo, estaba moribundo
Un día el mercader llegó a un pueblo, y como había hecho en los otros, soltó al asno en un campo de verde alfalfa. El dueño, al ver lo que él suponía un león huyó, aterrorizado, al pueblo, y contó a sus convecinos lo que estaba ocurriendo. Sin vacilar un momento, todos se armaron hasta los dientes y corrieron al encuentro del falso león.
EL ASNO CON LA PIEL DE LEÓN

Cuando Bramadatta reinaba en Benarés, había un viejo mercader que viajaba de pueblo en pueblo, llevando sus mercancías a lomos de un asno. Este mercader se valía de un ingenioso ardid para alimentar a su burro. Tan pronto como llegaba a un pueblo, lo descargaba y lo cubría enseguida con una piel de león; luego lo soltaba en un campo de arroz o alfalfa. El asno comía hasta hincharse y los dueños de los campos no se atrevían a echarle, ya que creían que se trataba de ... (ver texto completo)
El encabezado pone 8 de abril?!
Pero cuando se envia es 8 de mayo, jejejje, los dedos....
Pidió perdón al pajarillo y a los demás animales y desde aquel día se volvió más humilde.
Todo se iluminó de color naranja.
Aparecieron árboles frutales y una gran alfombra de flores.
Cuando estaban más relajados, apareció el color añil, y de los ojos del camaleón cayeron unas lagrimitas. Estaba arrepentido de haber sido tan orgulloso y de no valorar aquello que era realmente hermoso.
Una nube dejó caer sus gotas de lluvia y se mojaron, pero estaban contentos de sentir el frescor del agua.
Se miraron a los ojos y sonrieron.
El color naranja se había colocado justo delante de ellos.
Por primera vez, el camaleón sentía que compartía algo y comprendió la amistad que le ofrecía el pajarillo.
El camaleón estaba entusiasmado.
La fiesta terminó y apareció el color azul claro. Comenzaron a sentir una agradable sensación de paz y bienestar.
Flotaban entre nubes y miraban el cielo.
Al verde siguió el azul oscuro, el camaleón sintió dentro la profundidad del mar, peces, delfines y corales le rodeaban.
Daban vueltas y vueltas y los pececillos jugaban con ellos.
Salieron a la superficie y contemplaron las estrellas. Había un baile en el cielo y las estrellas se habían puesto sus mejores galas.
Estaban sonrientes, alegres, bailaban y olían el aroma de los claveles y las orquideas.
El amarillo dio paso al verde que se metió dentro de sus pensamientos.
El camaleón empezó a pensar en su futuro, sus ilusiones, sus sueños y recordaba los amigos perdidos.
El primero en acercarse fue el color rojo, subió por sus pies y de repente estaban rodeados de manzanos, de rosas rojas y anocheceres.
El color rojo desapareció y en su lugar llegó el amarillo revoloteando por encima de sus cabezas.
- ¡Si no tratas de descubrirlos, nunca sabrás lo que puedes sentir a través de ellos!.
Además puedes compartirlos con los demás como hace el arco iris con su belleza.
El pajarillo y el camaleón se tumbaron en el prado.
Los colores del arco iris se posaron sobre los dos, haciéndoles cosquillas en sus cuerpecitos.
- ¡Si quieres, yo puedo ayudarte a conocer algunas! ¡Está bien!: dijo el camaleón.
Los colores del arco iris te enseñan a vivir, te muestran los sentimientos.
El camaleón le contestó: ¡Mis colores sirven para camuflarme del peligro, no necesito sentimientos para sobrevivir!.
El pajarillo le dijo:
¿No sabes admirar la belleza del arco iris?: Dijo un pequeño pajarillo que estaba en la rama de un árbol cercano.
Si no sabes valorarlo, continuó, es difícil que conozcas las verdades que te enseña la naturaleza.