En realidad no huyeron todos, pues el viejo Hiraman, que era su rey y a quien los achaques no permitían volar con la misma rapidez de sus súbditos, quedóse en la rama que le servía de trono, y con voz cascada gritó a los fugitivos loros:
- ¡No me dejéis solo, para que sirva de blanco a las flechas del príncipe! ¡Volved enseguida o le contaré a la princesa Labam lo que habéis hecho!
De momento sólo vio una selva muy densa, sin encontrar en ella nada anormal, a no ser una cantidad enorme de loros. A falta de mejor caza, el hijo del Rajá disparó varios dardos contra los hermosos pájaros, que enseguida huyeron a esconderse en los árboles más altos.
El joven Príncipe obedeció por algún tiempo el consejo materno, pero una vez, después de recorrer el Norte, Este y Oeste sin haber encontrado un solo animal sobre el cual disparar sus flechas, recordó la advertencia de la Raní acerca del Sur, y decidió investigar el motivo de la prohibición. Sin la más pequeña duda, preparó el arco y penetró en el bosque que se extendía hacia el Sur.
Dijo esto porque estaba segura de que si su hijo iba en aquella dirección, oiría hablar de la hermosísima princesa Labam y entonces despediríase de sus padres para ir en busca de la bella muchacha.
EL HIJO DEL RAJÁ Y LA PRINCESA LABAM

Un Rajá, que gobernaba una importante provincia de la India, tenía un solo hijo, a quien le gustaba ir de caza diariamente. En una ocasión la Raní, su madre, le dijo:
-Puedes cazar hacia el Norte, hacia el Este y hacia el Oeste, pero nunca se te ocurra ir hacia el Sur.
El mago pronuncio unas extrañas palabras y el maleficio quedó roto. El caballero apareció junto a su dama y juntos partieron a su hogar donde fueron felices para siempre.
El caballero le dijo que aquella melodía era la que su dama le cantaba, y le contó su historia. En ese momento el mendigo se transformo en un mago alto y apuesto y le dijo:
-Habéis demostrado tener un corazón noble y la pureza de vuestro amor; haré algo por vos.
-Noble caballero decidme ¿qué melodía era la que antes entonabais pues es de gran belleza?
Una mañana cabalgando junto a un río mientras, cantaba la canción que tantas veces su dama le había cantado se encontró con un mendigo que le solicitó algo de comer pues aquel día aún no había comido nada. El caballero descabalgó y compartió su comida con él y le dio algo de dinero para que pasara un par de días. El mendigo quedó muy agradecido, pero antes de que el caballero partiese le preguntó:
El caballero desesperado comenzó a buscar a la bella dama y a todo aquel que encontraba le preguntaba por ella.
Los dos jóvenes agradecieron su hospitalidad a la anciana y entraron en la pequeña casa. La anciana les dio algo de comer y más tarde les enseñó el lugar donde dormirían.
Durante la noche la bruja se transformó en una bella dama he intentó yacer con el caballero, más el amor que el caballero sentía por su dama era tan grande que éste rechazó a la malvada bruja. Ésta, terriblemente enojada lanzó una maldición, la maldición consistía en que ambos enamorados nunca más estarían juntos y cada uno apareció ... (ver texto completo)
Pasad y descansad esta noche, parecéis perdidos y cansados, os preparare algo para reponer fuerzas y luego podréis dormir
Después de mucho vagar por él y casi cuando la noche había llegado, divisaron a lo lejos una pequeña y destartalada casa que parecía habitada, así que decidieron acercarse en busca de cobijo. Cuando llegaron una anciana les abrió la puerta invitándoles a entrar.
Un día durante un viaje de vuelta a la ciudad donde habitaban una fuerte tormenta provocó que se extraviaran dentro de un frondoso y oscuro bosque.
EL CABALLERO Y LA BRUJA

Cuenta la leyenda que en este mismo reino, no hace demasiado tiempo, vivían un apuesto caballero y una bella dama. Ambos se amaban y eran felices.