Recuerdo mis comienzos e inicio del
deporte cinegético allá por los años 1977/78 y recuerdo con nostalgia como en las largas jornadas de
caza ni siquiera hacia falta llevar
agua encima para calmar la sed que sin duda te llegaría a lo largo del trabajoso día, pues Durante esta época casi todos los
montes de
La Ventosa chorreaban vida por sus laderas.
El recuerdo por estas fechas es que todas las
fuentes y manantiales estaban activas, y corrían las
aguas limpias y claras por todos o casi todos los
... (ver texto completo)