La primera vez que vi una estampida, ocurrió en río Frío o Robledillo, cierta persona cuyo nombre me reservo, se sintio poseido por el deseo de abrazar a las amigas abejas, ellas en señal de cariño, se le pusieron en cabeza y cuello para recompensarle, el incrédulo no supo reaccionar ante esa intención y tomó la decisión de volar trotando hasta la huerta de Malaquía, ellas en señal de arraigo lo persiguieron, pero él ante la insistencia, lloró y pataleo hasta el puente de hierro, donde oculto, consiguió ... (ver texto completo)