Este ara
romana dedicada al dios Mercurio, fue hallada de forma fortuita mientras se araba en un
campo, con los arados del tractor.
Siempre ha estado guardada en la sacristia de la
iglesia parroquial de
San Bartolome, hasta que se construyo el nuevo
museo en el año 2003, y fue solicitada al obispado, para que fuera trasladada y reubicada en el Museo Arqueologico.