Es difícil establecer la separación entre el chascarrillo y el cuento. En muchas ocasiones, salvo por la extensión no tiene otra diferencia ya que cuentistas de calidad literaria indudable bordearon peligrosamente o cayeron de lleno en la «baturrada» o el chascarrillo, separándose de la sorna y retranca del somarda, graciosa y no cómica, para entrar en la caricatura de los vicios que podrían adjudicarse a muchos aragoneses, pero también a cualquier otro hombre de análoga instrucción y modo de vida. ... (ver texto completo)
Como muestra de algunos chascarrillos difundidos, el de «chufa, chufla, como no te apartes tú» que le dice al maquinista del tren de Selgua a Barbastro un baturro montado en la inevitable burra y andando entre los raíles, sin apearse ni apartarse ante los silbidos de la máquina, o el supuesto diálogo de la escena del Prendimiento de Jesús, representado por personas del Bajo Aragón, que se inicia: « ¿Eres tú ese que llaman Jesús el manzanero?» (por Nazareno), para terminar: «Date preso, pajuaro».
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