OTRA MERIEDA DE ENTONCES: LA SOPETA DE PAN Y VINO
En los tiempos en que yo era chico, la mayoría de las familias no tenían otro ingreso que lo que recogían del campo y muchas veces, mas bien, venía justo. Era un descanso acabar de eras y tener recogida la cosecha. Entonces las fiestas ya se podían disfrutar con un poco de tranquilidad. Pero lo que más tranquilidad daba, era tener la cosechilla en el granero asegurando el pan para los hijos y el pienso para las caballerías.
La merienda se componía ... (ver texto completo)
En los tiempos en que yo era chico, la mayoría de las familias no tenían otro ingreso que lo que recogían del campo y muchas veces, mas bien, venía justo. Era un descanso acabar de eras y tener recogida la cosecha. Entonces las fiestas ya se podían disfrutar con un poco de tranquilidad. Pero lo que más tranquilidad daba, era tener la cosechilla en el granero asegurando el pan para los hijos y el pienso para las caballerías.
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En Soria capital, y unas dos décadas después, más o menos, de lo que aquí cuenta el abuelo, las meriendas de los chavales tenían como componente importante el chocolate. También el chorizo, la mortadela... A veces, aunque no muchas, las sopetas de rebanada de pan, vino tinto y azúcar. Hoy, si leen esto, muchos padres actuales se echarán las manos a la cabeza y exclamará más de uno que "qué barbaridad de untar el pan con vino y dárselo a los niños". O comer tocino... El caso es que ni había obesos, ... (ver texto completo)