Atarés ha sido claro: "nosotros la cogimos en 1995 con un endeudamiento del 168 por ciento y la dejamos en 2003 en el 115 por ciento".
Atarés es un político honrado que ha subsanado la economía del
Ayuntamiento de
Zaragoza. Por eso, ahora paga el pato de Ranillas. Hay que
comprar Ranillas por 70 millones de euros, y alguien tiene que figurar como culpable ante la opinión pública.
Está claro que en política, hay que ser una mala persona para triunfar. A esto nos lleva una democracia demagógica.
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