Nuestra
amiga "C" nos da unos consejos muy buenos por lo menos para disfrutar un poco de nuestra hermosa
piscina. A mi me da mucha envidia cuando veo a la gente que se mete en el
agua sin ningún tipo de miedo. Yo también lo hice en mi
juventud y me bañé en la balsa del
Molino de la Vega, de la tia Fausta, por la mañana, cuando el sol todavía no había calentado el agua ni lo más mínimo. Y si estaba fría, aún hacíamos otras acciones contraproducentes, como por ejemplo darnos una carrera hasta Antoñana
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