En nuestro pueblo, Deza hay una gran vega de regadío muy apta para plantar frutales de una calidad excepcional. De hecho en tiempos pasados, antes de la diáspora de los dezanos a las ciudades, había gran cantidad de peras, manzanas y ciruelas. El comunicante anterior nos cuenta que venían los pereros de Aragón a comprarlas. Había varias modalidades de ajustar su precio y uno de ellos era, comprar las frutas cuando el árbol estaba en flor o ya la habían echado. Se pagaba barato puesto que se cernía ... (ver texto completo)