Amigo Contreras: Después de admirar el viejo trillo de vuestro pueblo, he estado un rato meditando en aquellos tiempos en los que nos tirábamos medio verano montados en el artilugio y dando vueltas y más vueltas en la parva y me he emocionado. ¡Vaya "peazo" de trillo, chico...! El de padre era la mitad pues los dos machillos que teníamos eran de poco motor y no hubieran podido aguantar todo el día, enganchados en ese instrumento de tortura para los pobres animales. ¿Estaría, hoy día, prohibido su ... (ver texto completo)