Otro de los edificios más característicos de Sevilla son los Reales Alcázares, cuya construcción data de 1326; del primitivo alcázar sevillano, construido por los musulmanes abades, se conservan la muralla almohade y el Patio de Yeso. Posteriormente, el Alcázar fue reconstruido por don Pedro el Cruel y reformado por Juan II, Isabel y Fernando y Carlos V.